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sábado, 31 de diciembre de 2011
sábado, 10 de diciembre de 2011
LA MARCHA DE LOS 100 DIAS
La huída de 6 guerrilleros andaluces en 1952, desde Sierra de Lújar (Granada) hasta Francia.
Una de las características de nuestra postguerra fue el fenómeno de la guerrilla antifranquista. No sería, sin embargo, algo nuevo, sino un factor que periódicamente se ha venido reproduciendo a lo largo de nuestra Historia, debido posiblemente a las grandes contradicciones políticas y socioeconómicas que se han dado en España, y a otros factores que, como nuestra geografía física (especialmente las características de su relieve) han favorecido de forma colateral, aunque no despreciable, la aparición de fenómenos de este tipo.
Prueba de su importancia es que haya sido en España (a partir de la guerra contra Napoleón), donde por vez primera se ha empleado el término de "guerrilla", como denominación de una forma de lucha irregular, protagonizada por pequeños grupos armados de paisanos que rehúyen el choque en campo abierto y que mediante acciones como sabotajes y golpes de mano, hostilizan a un enemigo organizado conforme a unas estructuras militares más clásicas.
Aunque ya existían núcleos en los primeros años de la postguerra, fue a partir de los últimos meses de 1944, cuando el maquis comenzó a cobrar un mayor auge en la provincia de Málaga, con la llegada desde Argelia de 12 hombres dirigidos por el comunista Ramón Vias. Previamente, por medio de un barco de pesca, se habían desembarcado armas y una emisora en Río de la Miel, lugar situado en la costa rocosa cercana a Nerja.
Santiago Carrillo ha manifestado que era él quien tenía previsto dirigir ese desembarco, aunque la necesidad de acudir al Valle de Arán a detener la penetración del maquis en aquella zona, que tenía visos de acabar en gran catástrofe, evitó su llegada a la provincia de Málaga.
Ramón Vias fue detenido y, aunque logró escapar en dos ocasiones de la cárcel malagueña, la última de ellas con 24 reclusos más, encontró la muerte frente a la policía en la Granja de Suárez, cerca de lo que es hoy la Residencia Sanitaria Carlos Haya. Suerte parecida corrió el siguiente jefe, de apellidos aristocráticos: Alfredo Cabello Gómez-Acebo, detenido y fusilado en Málaga, pero fue con José Muñoz Lozano “Roberto” cuando esta guerrilla alcanzó su apogeo y... su definitiva caída a final a raíz de su detención.
Los 6 Guerrilleros de los "100 Días"
• Manuel Pérez Rubiño “Pablo el Motrilero”
• Enrique Urbano Sánchez “Fermín”
• Miguel Salacedo Cecilia “Gómez”
• José Navas Navas “José”
• Ricardo Martín Castillo “Viñas” ó “Alejandro”
• Francisco Martín Alonso “Villena”
"La Marcha de los 100 Días"
Los protagonistas de esta historia son seis guerrilleros de la Agrupacion Guerrillera Málaga-Granada, que lograron culminar con éxito una marcha a pie, a través del ca
mpo, de más de 1.000 kilómetros, desde el 6 de Junio de 1952 hasta el 14 de Octubre del mismo año, casi siempre de noche, desde la sierra de Lújar, cercana a Motril (Granada) hasta Francia, con sendas patrullas de la Guardia Civil guiados por Salvador Lozano "Martín", un delator que habia desertado de su grupo en Sierra Nevada, persiguiéndoles.

La única cartografía que emplearon los guerrilleros fueron los mapas de España en la página doble de un viejo libro escolar de Grado Medio, calculando en él las distancias con un simple palito con marcas a escala y sirviéndose de la orientación que les brindaba la estrella Polar cuando el clima y la claridad de la noche lo permitía.
Por otro lado cabe destacar que -según Enrique Urbano "Fermín"- tuvieron que realizar el recorrido afrontando un reto a considerar: debían evitar todo contacto con otros guerrilleros aislados de la zona a cruzar, pues al no disponer de contactos en la zona o contraseñas de identificación, éstos podían tomarles por miembros de los "Grupos T" (Grupos de los Traidores), guerrilleros infiltrados o incluso Contrapartidas,originándose malentendidos e innecesarios enfrentamientos.
Durante ese año, la situación de la guerrilla malagueño-granadina era bastante negativa; la explicación de ello está en una serie de factores ya señalados con anterioridad, de los que podríamos subrayar la mayor eficacia de sus perseguidores, en especial cuando el Teniente Coronel de la Guardia Civil, Eulogio Limia, pasó a dirigir la Comandancia de Granada: hizo detener a todos los familiares de los que estaban en la Sierra y a todo sospechoso de ser "enlace" o colaborador de la Guerrilla, al cerrar el paso de los civiles a las zonas altas, por medio de “cordones sanitarios”, prohibiendo la estancia durante la noche en determinados sectores, cortando asi las vías de suministro de los grupos guerrilleros.
Debido a su escasez de recursos económicos, los 9 guerrilleros decidieron dar un “golpe económico” cuando tuviesen ocasión, encontrándola en la unión de los límites de las provincias de Granada, Almería y Murcia, en concreto en Puebla de Don Fadrique, logrando 280.000 pesetas. Al efectuarlo en un lugar apartado de sus rutas, esperaban que la Guardia Civil quedase despistada sobre sus objetivos reales de volver a la Sierra de Lújar.
En la acción colaboraron el casero y varios jornaleros de un gran cortijo, que les facilitaron una amplia información sobre Manuel Ballester Martínez, el dueño del mismo, incluyendo sus antecedentes: de simple empleado en Almería, había pasado, gracias a las secuelas de la Guerra Civil, a ser dueño de una gasolinera, de varios cines y de numerosas casas, además del cortijo. Este "nuevo rico" típico de la posguerra, era aficionado a la cacería y obtuvieron información de en qué lugar solía cazar perdices, asi que le montaron una trampa cuando éste iba a cazar, acompañado de su hijo. Les detuvieron, recogieron sus escopetas, y tabaco, y se quedaron con el hijo, que tenía unos 25 años. Acordaron que al oscurecer, el padre les traería el dinero, recuperando a su hijo, y los guerrilleros escaparían a su vez de una emboscada que les había preparado la Guardia Civil, pues el padre había avisado a la “Fuerza” de los hechos.
La emboscada consistía en que el vehículo en que venía el padre era acompañado por otro más, en el que los guerrilleros supusieron que irían los guardias civiles, ya que se paró a unos cien metros del primero con las luces encendidas. Al llamarlo el hijo, el padre, impaciente, acudió presuroso, pero les dijo a los guerrilleros que se había dejado una parte del dinero en su automóvil. Sospechando de la posible celada, no le hicieron caso y le dijeron que se quedara con el resto, desapareciendo rápidamente los maquis en la oscuridad. Como era habitual entre ellos, reparten las 280.000ptas entre los nueve, para que en caso de muerte o apresamiento, el riesgo de perder toda la cantidad fuese menor.
A su vuelta en la Sierra de Lújar, buscan al resto de la Agrupación y descubren que las bases están vacías y los "cordones sanitarios" de la Guardia Civil impiden hacer pesquisas entre los paisanos. También descubrieron que había apostaderos en todas sus "estafetas" o buzones acordados para dejar mensajes, no sabían todavía que la detención de "Roberto" había arrastrado a casi todos sus compañeros y enlaces, y el 6 de Diciembre de 1951 sufría una emboscada de la Guardia Civil en una mina, muriendo dos guerrilleros, conocidos como “Duarte” y “Jerónimo”.
6 de junio: Comienza la marcha hacia Francia
Quedan sólo siete supervivientes, la situación es desesperada, se encuentran acorralados por las fuerzas represivas y sin cobertura popular, entonces es cuando deciden escapar a Francia el 6 de junio. Para colmo después desertaría uno de su grupo, Salvador Lozano “Martín”, cuando estaba de guardia en su puesto en Sierra Nevada; sus compañeros se dieron cuenta al ir a relevarlo y tuvieron que cambiar de posición rápidamente pues esperaban, como efectivamente ocurrió, que al presentarse "Martín" a la Guardia Civil (el 17 de Junio), revelaría los planes de sus compañeros de marchar hacia Francia, su única forma de salvar la vida del pelotón de fusilamiento era delatar a sus antiguos compañeros y colaborar con la Guardia Civil en su captura.
Poco después, en la misma Sierra, los 6 guerrilleros restantes tuvieron un inesperado combate con fuerzas de la Guardia Civil, al intentar suministrarse de víveres en un cortijo situado al lado opuesto de una rambla, bastante ancha, atravesada por un arroyuelo.
Debido al fuerte intercambio de disparos y a la oscuridad de la noche, los guerrilleros se quedaron separados y sin comunicación entre ellos: dos de los guerrilleros habían conseguido cruzar la rambla y los cuatro restantes estaban al otro lado. Estos últimos, al verse sin comida, tuvieron que buscarla en un cortijo, donde cenaron y obtuvieron víveres, pagando al contado los gastos y reanudando rápidamente la marcha. Sin ninguna forma de poder comunicarse entre ellos, deberían confiar en su intuición y experiencia guerrillera para conseguir retomar el contacto con sus compañeros de escapada.Al poco tiempo surgió una intensa niebla y pese a que anduvieron toda la noche, lo hicieron en círculos, por lo que al amanecer, descubrieron que se encontraban de nuevo a un kilómetro escaso del mismo lugar donde habían hecho el suministro. Los habitantes del cortijo, pese a haber cobrado dinero por los víveres, los denunciaron a la Guardia Civil, que fue observada por los guerrilleros cuando la patrulla atravesaba el arroyuelo, persiguiéndoles. En esta ocasión la niebla les fue favorable, pues les ayudó a burlar a sus perseguidores, permaneciendo completamente pegados al suelo,inmóviles y en silencio, durante toda la noche.
Quizás el hecho de haber rastreado minuciosamente el terreno, les permitió no tener más tropiezos a la noche siguiente y marcharon hacia la Sierra de Cazorla, donde habían actuado en alguna ocasión anterior y donde contaban con lugares conocidos y bases seguras, esperando, por otro lado, encontrarse allí con los que habían quedado descolgados en el enfrentamiento con la Guardia Civil, lo que se produjo a las cinco noches de la separación, pero descubren a su vez que Cazorla ya no es tan segura como antes, el sector está demasiado cubierto por patrullas de la Guardia Civil.
En una reunión deciden dejar la Sierra de Cazorla, por no ofrecer las garantías suficientes, ya que sabían que “Martín”, el compañero que desertó, la conocía tan bien como ellos y podría haber comunicado a la Guardia Civil la posibilidad de que ellos hiciesen escala en esa zona. También especularon con la posibilidad de que, si aún no habían sido descubiertos en esas bases de la Sierra, era porque el desertor, “Martín”, no se había entregado aún y que hubiese decidido hacerlo en Almuñecar, su pueblo, y estuviese todavía negociando su entrega a través de sus amistades o familiares. Así que la detención de sus enlaces (o “patriotas”, como les llamaban los guerrilleros), era cuestión de días. Sin ningún tipo de incidentes atravesaron el término de Huéscar.
: | Al amanecer, los guerrilleros estaban lo suficientemente lejos para evitar ser capturados. Se adentraron en la provincia de Albacete a través de los términos de Corral, Rubio y Bonete, llegando a divisar en la lejanía el temido Penal de Chinchilla. Comienza la Marcha Las marchas eran cortas y durísimas, debido a su desconocimiento de aquel terreno, además de que había luna nueva, que alumbraba poco ya que era verano con noches, por tanto, muy cortas; así que decidieron que más valía la seguridad que la precipitación propia de las prisas, y avanzar con mas lentitud y precaución. Continuaron por Higueruela, Carcelén, Villa de Ves, Casa de Ves y otros pequeños pueblos, tratando siempre de esquivarlos a todos, hasta que llegaron a la provincia de Valencia y, por las cercanías de Cofrentes, atravesaron el río Júcar sin dificultades, por su escaso caudal en verano. También las marchas eran más largas al ser luna llena y, a veces, caminaron hasta quince kilómetros en una sola noche. Cuando notaron que las provisiones se les acababan, decidieron buscarlas, pero no entre los campesinos por el riesgo de que los denunciaran, sino en las tiendas de comestibles de los pueblos; para ello se pusieron las ropas oscuras de paisano que llevaban en los macutos, guardando sus uniformes de guerrilleros, consistentes en una cazadora “canadiense”, en cuya manga lucían un brazalete donde se leían las letras bordadas A.G.G con la bandera tricolor. (Agrupación Guerrillera de Granada), boina negra, correajes, cinturón militar, camisa de color caqui, botas de hebillas y pantalón de pana marrón. Se arriesgaron y lo hicieron por vez primera en Buñol, acudiendo dos de ellos con sus armas cortas, que escondieron entre sus ropas. Compraron en cuatro tiendas diferentes para no llamar la atención por el volumen de sus pedidos y, al no tener ningún percance, otros dos guerrilleros hicieron lo mismo en las demás tiendas. Buñol De Buñol salieron con bastante pan y comida (sobre todo, rancho frío). Igual operación repitieron días mas tarde en la misma provincia de Valencia. Lo que sí evitaban siempre era la entrada en tabernas o bares, pues temían la aparición de algún borracho inoportuno, o verse envueltos en cualquier discusión comprometedora. Otras normas de seguridad que observaban eran: andar casi siempre de noche, cruzar las carreteras, carriles y caminos rápidamente, pero sin circular nunca por los mismos, marchar solamente sobre campo través, saltando de piedra en piedra, o borrar sus rastros con un matorral atado a la mochila, arrastrandolo, evitando dejar huellas, guardar entre ellos la distancia mínima de 10 ó 12 metros, ya en fila india o en orden "de caza", según fuese el terreno, deteniéndose todos si lo hacía el primero; no fumar durante la marcha y permanecer siempre en completo silencio. Sólo fumaban en los descansos, sin encender cerillas, utilizando mecheros de yesca, y camuflando el fuego del cigarrillo, generalmente bajo una manta o con el hueco de sus manos. El Pastor Sin problemas atravesaron los municipios de Requena y Chiva. Vista la tranquilidad que parecía respirarse, dos de ellos decidieron vestir de paisano para dar un paseo y reconocer la zona; encontraron un pastor de ovejas y entablaron conversación con él, tratando de que no se les notase su acento andaluz para no levantar sospechas. El pastor mezclaba castellano y valenciano, lo que pudieron entender debido a que uno de ellos había pasado su niñez en Mallorca, donde aprendió el mallorquín, un dialecto parecido al de Valencia. Le preguntaron al paisano en primer lugar sobre las condiciones de trabajo en aquella zona, y más tarde le comentaron de pasada la tranquilidad que se observaba alrededor, cosa de la que ellos ya se habían percatado al notar que la Guardia Civil hacía sus servicios por parejas, mientras que en Andalucía iban en grupos más numerosos. El pastor les contó que hasta hacía dos meses así había sucedido, pero desde que los guardias civiles acabaron con cuatro “huídos” en un tiroteo, las cosas estaban tranquilas. Desviaron la conversación nuevamente hacia asuntos de trabajo y se despidieron, con la precaución de hacerlo en dirección idéntica a la que llevaban y, por tanto, opuesta a la en que en realidad estaban sus compañeros esperándoles. Aquella noche, ya de marcha, les caería una fuerte tormenta, camino de Pedralba. El Turia Atravesaron el río Turia cerca de Liria, pero no por el puente, donde el fuego de unos cigarrillos les delató la presencia de un control de la Guardia Civil. Como el río iba creciendo y con fuerte corriente, lo cruzaron con mucha dificultad, bajo el peso de sus mochilas y armamento, agarrándose unos a otros por las muñecas, pues dos de ellos no sabían nadar, y estuvieron a punto de ahogarse. Continuaron la marcha hacia Villar del Arzobispo, ya en la provincia de Castellón. Durante aquellas noches no observaron nada anormal, avanzando bastante, gracias a la iluminación de la luna llena,aunque su deseo era llegar cuanto antes a terreno montañoso y que se brindara más el camuflaje. Al adentrarse en esta provincia notaron un movimiento bastante inusual de fuerzas de la Guardia Civil, patrullando en grupos numerosos (a veces de diez o más números) y no por parejas, lo que les hizo ser más precavidos y llegar a la conclusión de que su ex-compañero “Martín” ya se habría presentado a la Guardia Civil, descubriendo sus planes y la ruta de la huída. Por otro lado, también pensaban que esa teoría podía tener un punto flaco y éste era la distancia a la que se encontraban: era demasiada como para ligar una cosa con otra; además, pensaban que la geografía de España es demasiado extensa como para que la concentración se produjera precisamente allí. No sabían todavia que el mismo Teniente Prieto de la "Brigadilla" de la Guardia Civil en Granada, empeñado en capturales, iba tras sus pasos, con la información de “Martin” persiguiéndoles, cohesionando la información que le iba llegando de todos los puestos de la GC. Descanso en Sta Cruz de Moya Cabía la posibilidad -sospechaban los integrantes de la marcha- de que algún guardia jurado o algún paisano les hubiese visto y denunciado, y que la Guardia Civil ,relacionando el número de componentes del grupo, supiera que se trataba de ellos y, de ahí, esa concentración inusual de fuerzas. Por consiguiente, decidieron imprimirle un ritmo mayor a la marcha, cruzando los términos de Jérica, Vives y Toro, y se adentraron en la provincia de Teruel, con movimientos alternativos de zig-zag por los municipios de Cantavieja, Tronchón y Las Cuevas. Sin embargo, a juzgar por sus informes internos, la Guardia Civil siempre creyó que el paso de estos hombres se había producido hacia el interior. En pleno corazón de la sierra, en Santa Cruz de Moya, donde el 7 de noviembre de 1949 había caído el Estado Mayor de la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón (AGLA) en una sangrienta emboscada, en la que no hubo ni guerrilleros heridos ni prisioneros. También se sospechaba que este grupo podría entrar en contacto con los "guerrilleros del Levante", pero en aquellas fechas, los últimos contingentes de la AGLA, ya habían abandonado aquellas tierras y estaban cruzando la frontera francesa en retirada, como sus camaradas, a pie, desde Cofrentes y las sierras de Teruel. El destino ha querido que los suprevivientes de las diferentes Agrupaciones de ex-guerrilleros de España, en el año 1989, celebraran una reunión en Santa Cruz de Moya y decidieran que se levantara un monumento en memoria de los guerrilleros españoles muertos por la paz, la libertad y la democracia al lado de todos los pueblos del mundo. Cada primer domingo de octubre se celebra en el pintoresco pueblo de Santa Cruz de Moya, todos los años, el Día del Guerrillero y, frente al monumento, se rinde homenaje a los guerrilleros antifascistas, acompañado de una serie de Jornadas Culturales Monográficas sobre el tema, a las que acuden tradicionalmente investigadores, ex-guerrilleros supervivientes, historiadores, periodistas, novelistas, cineastas y aficionados de todo el mundo, interviniendo en interesantes conferencias, presentaciones, debates y mesas redondas sobre la Guerrilla. |
(dedicado a aquellos heroes que dieron su vida por la libertad y que algunos se empeñan en mantenerlos en el olvido)
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Una vez pasado el peligro, se dirigieron a Calaceite, extremando las medidas de seguridad; así, si cruzaban caminos o carreteras durante el día, lo hacían a gatas, pegados al terreno. A veces contemplaban el paso de rebaños y oían las jotas que entonaban algunos pastores, así como una canción que pronto les atañería a ellos, “La Canción del Emigrante”, de Juanito Valderrama.
Ya en Zaragoza, pasaron por Maella y Caspe donde descansaron antes de atravesar el temido y caudaloso Ebro.
El río Ebro iba muy crecido, dos de los guerrilleros no sabían nadar; por otro lado, el cruce por los puentes era muy dificil, pues todos estaban vigilados, así que anduvieron por las riberas hasta que encontraron una barca; como remo emplearían una madera que encontraron. Acordaron realizar la travesía en dos turnos; en el primero, tres de ellos -los dos que no sabian nadar con "Fermín", que sí tenía experiencia- con todos los macutos, y los otros tres nadando junto al bote. Pero la fuerte corriente -los que no sabían nadar le gritaban a "Fermín" que adonde llegaba ese río, a lo que les contestaba entre el oleaje "A Tortosa"- impidió culminar con éxito la empresa. Tres de ellos perdieron el contacto con la barca y quedaron aislados, en la ribera Sur del río. Lo intentaron de nuevo pero volvieron a fracasar cuando ya apuntaba el amanecer, así que se ocultaron, pero, al poco decidieron actuar nuevamente aunque fuese de día, no podían perder el tiempo, sabían que el Ebro era la zona más controlada por la GC.
Uno de ellos, en calzoncillos y con el hato de sus ropas totalmente empapadas, localizó a un campesino, obligándole a que le entregara las suyas, lo que no dejó de costar una buena discusión entre ellos, accediendo al final y siendo remunerado por ello. Ya con los nervios mas calmados, y habiéndole explicado su difícil situación, el paisano les informó que más abajo se estaba construyendo una casa y que los albañiles contaban con un barquero para atravesar el río con los materiales de construcción. El barquero, logicamente también se negaría a colaborar en un principio, alegando que para la travesía se precisaba el permiso de la Guardia Civil y que él no deseaba tener problemas con ellos; Los guerrilleros lo encañoraron con sus pistolas y finalmente, accedió, transportándoa los tres que faltaban hacia la otra orilla donde les esperaban sus compañeros.
Uno de los maquis entró en una confitería donde compró pasteles y algunas botellas de coñac y de “Licor 43”. Para que el dueño no sospechara, comentó que era para un bautizo en el que él era el padrino y tío de la criatura; seguidamente, abandonaron el pueblo.
Aunque esta idea de comprar licores no fuese preconcebida, luego, mostraría su utilidad, cuando tuvieron que caminar sobre la nieve; de hecho, ya en Francia, les dirían que otros compañeros habían llegado con los miembros inferiores totalmente congelados.