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sábado, 10 de diciembre de 2011

LA MARCHA DE LOS 100 DIAS

La huída de 6 guerrilleros andaluces en 1952, desde Sierra de Lújar (Granada) hasta Francia.
Crónica de la ruta de huída desde la Sierra de Lújar, cerca de Motril (Granada), hasta su llegada al Pirineo francés, que utilizaron 6 guerrilleros andaluces desde el 6 de Junio hasta el 14 de Octubre de 1952
Una de las características de nuestra postguerra fue el fenómeno de la guerrilla antifranquista. No sería, sin embargo, algo nuevo, sino un factor que periódicamente se ha venido reproduciendo a lo largo de nuestra Historia, debido posiblemente a las grandes contradicciones políticas y socioeconómicas que se han dado en España, y a otros factores que, como nuestra geografía física (especialmente las características de su relieve) han favorecido de forma colateral, aunque no despreciable, la aparición de fenómenos de este tipo.
Prueba de su importancia es que haya sido en España (a partir de la guerra contra Napoleón), donde por vez primera se ha empleado el término de "guerrilla", como denominación de una forma de lucha irregular, protagonizada por pequeños grupos armados de paisanos que rehúyen el choque en campo abierto y que mediante acciones como sabotajes y golpes de mano, hostilizan a un enemigo organizado conforme a unas estructuras militares más clásicas.
Aunque ya existían núcleos en los primeros años de la postguerra, fue a partir de los últimos meses de 1944, cuando el maquis comenzó a cobrar un mayor auge en la provincia de Málaga, con la llegada desde Argelia de 12 hombres dirigidos por el comunista Ramón Vias. Previamente, por medio de un barco de pesca, se habían desembarcado armas y una emisora en Río de la Miel, lugar situado en la costa rocosa cercana a Nerja.
Santiago Carrillo ha manifestado que era él quien tenía previsto dirigir ese desembarco, aunque la necesidad de acudir al Valle de Arán a detener la penetración del maquis en aquella zona, que tenía visos de acabar en gran catástrofe, evitó su llegada a la provincia de Málaga.
Ramón Vias fue detenido y, aunque logró escapar en dos ocasiones de la cárcel malagueña, la última de ellas con 24 reclusos más, encontró la muerte frente a la policía en la Granja de Suárez, cerca de lo que es hoy la Residencia Sanitaria Carlos Haya. Suerte parecida corrió el siguiente jefe, de apellidos aristocráticos: Alfredo Cabello Gómez-Acebo, detenido y fusilado en Málaga, pero fue con José Muñoz Lozano “Roberto” cuando esta guerrilla alcanzó su apogeo y... su definitiva caída a final a raíz de su detención.
Los 6 Guerrilleros de los "100 Días"
• Manuel Pérez Rubiño “Pablo el Motrilero”
• Enrique Urbano Sánchez “Fermín”
• Miguel Salacedo Cecilia “Gómez”
• José Navas Navas “José”
• Ricardo Martín Castillo “Viñas” ó “Alejandro”
• Francisco Martín Alonso “Villena”
"La Marcha de los 100 Días"
Los protagonistas de esta historia son seis guerrilleros de la Agrupacion Guerrillera Málaga-Granada, que lograron culminar con éxito una marcha a pie, a través del campo, de más de 1.000 kilómetros, desde el 6 de Junio de 1952 hasta el 14 de Octubre del mismo año, casi siempre de noche, desde la sierra de Lújar, cercana a Motril (Granada) hasta Francia, con sendas patrullas de la Guardia Civil guiados por Salvador Lozano "Martín", un delator que habia desertado de su grupo en Sierra Nevada, persiguiéndoles.
La única cartografía que emplearon los guerrilleros fueron los mapas de España en la página doble de un viejo libro escolar de Grado Medio, calculando en él las distancias con un simple palito con marcas a escala y sirviéndose de la orientación que les brindaba la estrella Polar cuando el clima y la claridad de la noche lo permitía.
Por otro lado cabe destacar que -según Enrique Urbano "Fermín"- tuvieron que realizar el recorrido afrontando un reto a considerar: debían evitar todo contacto con otros guerrilleros aislados de la zona a cruzar, pues al no disponer de contactos en la zona o contraseñas de identificación, éstos podían tomarles por miembros de los "Grupos T" (Grupos de los Traidores), guerrilleros infiltrados o incluso Contrapartidas,originándose malentendidos e innecesarios enfrentamientos.
Durante ese año, la situación de la guerrilla malagueño-granadina era bastante negativa; la explicación de ello está en una serie de factores ya señalados con anterioridad, de los que podríamos subrayar la mayor eficacia de sus perseguidores, en especial cuando el Teniente Coronel de la Guardia Civil, Eulogio Limia, pasó a dirigir la Comandancia de Granada: hizo detener a todos los familiares de los que estaban en la Sierra y a todo sospechoso de ser "enlace" o colaborador de la Guerrilla, al cerrar el paso de los civiles a las zonas altas, por medio de “cordones sanitarios”, prohibiendo la estancia durante la noche en determinados sectores, cortando asi las vías de suministro de los grupos guerrilleros.
Debido a su escasez de recursos económicos, los 9 guerrilleros decidieron dar un “golpe económico” cuando tuviesen ocasión, encontrándola en la unión de los límites de las provincias de Granada, Almería y Murcia, en concreto en Puebla de Don Fadrique, logrando 280.000 pesetas. Al efectuarlo en un lugar apartado de sus rutas, esperaban que la Guardia Civil quedase despistada sobre sus objetivos reales de volver a la Sierra de Lújar.
En la acción colaboraron el casero y varios jornaleros de un gran cortijo, que les facilitaron una amplia información sobre Manuel Ballester Martínez, el dueño del mismo, incluyendo sus antecedentes: de simple empleado en Almería, había pasado, gracias a las secuelas de la Guerra Civil, a ser dueño de una gasolinera, de varios cines y de numerosas casas, además del cortijo. Este "nuevo rico" típico de la posguerra, era aficionado a la cacería y obtuvieron información de en qué lugar solía cazar perdices, asi que le montaron una trampa cuando éste iba a cazar, acompañado de su hijo. Les detuvieron, recogieron sus escopetas, y tabaco, y se quedaron con el hijo, que tenía unos 25 años. Acordaron que al oscurecer, el padre les traería el dinero, recuperando a su hijo, y los guerrilleros escaparían a su vez de una emboscada que les había preparado la Guardia Civil, pues el padre había avisado a la “Fuerza” de los hechos.
La emboscada consistía en que el vehículo en que venía el padre era acompañado por otro más, en el que los guerrilleros supusieron que irían los guardias civiles, ya que se paró a unos cien metros del primero con las luces encendidas. Al llamarlo el hijo, el padre, impaciente, acudió presuroso, pero les dijo a los guerrilleros que se había dejado una parte del dinero en su automóvil. Sospechando de la posible celada, no le hicieron caso y le dijeron que se quedara con el resto, desapareciendo rápidamente los maquis en la oscuridad. Como era habitual entre ellos, reparten las 280.000ptas entre los nueve, para que en caso de muerte o apresamiento, el riesgo de perder toda la cantidad fuese menor.
A su vuelta en la Sierra de Lújar, buscan al resto de la Agrupación y descubren que las bases están vacías y los "cordones sanitarios" de la Guardia Civil impiden hacer pesquisas entre los paisanos. También descubrieron que había apostaderos en todas sus "estafetas" o buzones acordados para dejar mensajes, no sabían todavía que la detención de "Roberto" había arrastrado a casi todos sus compañeros y enlaces, y el 6 de Diciembre de 1951 sufría una emboscada de la Guardia Civil en una mina, muriendo dos guerrilleros, conocidos como “Duarte” y “Jerónimo”.
6 de junio: Comienza la marcha hacia Francia
Quedan sólo siete supervivientes, la situación es desesperada, se encuentran acorralados por las fuerzas represivas y sin cobertura popular, entonces es cuando deciden escapar a Francia el 6 de junio. Para colmo después desertaría uno de su grupo, Salvador Lozano “Martín”, cuando estaba de guardia en su puesto en Sierra Nevada; sus compañeros se dieron cuenta al ir a relevarlo y tuvieron que cambiar de posición rápidamente pues esperaban, como efectivamente ocurrió, que al presentarse "Martín" a la Guardia Civil (el 17 de Junio), revelaría los planes de sus compañeros de marchar hacia Francia, su única forma de salvar la vida del pelotón de fusilamiento era delatar a sus antiguos compañeros y colaborar con la Guardia Civil en su captura.
Poco después, en la misma Sierra, los 6 guerrilleros restantes tuvieron un inesperado combate con fuerzas de la Guardia Civil, al intentar suministrarse de víveres en un cortijo situado al lado opuesto de una rambla, bastante ancha, atravesada por un arroyuelo.
Debido al fuerte intercambio de disparos y a la oscuridad de la noche, los guerrilleros se quedaron separados y sin comunicación entre ellos: dos de los guerrilleros habían conseguido cruzar la rambla y los cuatro restantes estaban al otro lado. Estos últimos, al verse sin comida, tuvieron que buscarla en un cortijo, donde cenaron y obtuvieron víveres, pagando al contado los gastos y reanudando rápidamente la marcha. Sin ninguna forma de poder comunicarse entre ellos, deberían confiar en su intuición y experiencia guerrillera para conseguir retomar el contacto con sus compañeros de escapada.Al poco tiempo surgió una intensa niebla y pese a que anduvieron toda la noche, lo hicieron en círculos, por lo que al amanecer, descubrieron que se encontraban de nuevo a un kilómetro escaso del mismo lugar donde habían hecho el suministro. Los habitantes del cortijo, pese a haber cobrado dinero por los víveres, los denunciaron a la Guardia Civil, que fue observada por los guerrilleros cuando la patrulla atravesaba el arroyuelo, persiguiéndoles. En esta ocasión la niebla les fue favorable, pues les ayudó a burlar a sus perseguidores, permaneciendo completamente pegados al suelo,inmóviles y en silencio, durante toda la noche.
Quizás el hecho de haber rastreado minuciosamente el terreno, les permitió no tener más tropiezos a la noche siguiente y marcharon hacia la Sierra de Cazorla, donde habían actuado en alguna ocasión anterior y donde contaban con lugares conocidos y bases seguras, esperando, por otro lado, encontrarse allí con los que habían quedado descolgados en el enfrentamiento con la Guardia Civil, lo que se produjo a las cinco noches de la separación, pero descubren a su vez que Cazorla ya no es tan segura como antes, el sector está demasiado cubierto por patrullas de la Guardia Civil.
En una reunión deciden dejar la Sierra de Cazorla, por no ofrecer las garantías suficientes, ya que sabían que “Martín”, el compañero que desertó, la conocía tan bien como ellos y podría haber comunicado a la Guardia Civil la posibilidad de que ellos hiciesen escala en esa zona. También especularon con la posibilidad de que, si aún no habían sido descubiertos en esas bases de la Sierra, era porque el desertor, “Martín”, no se había entregado aún y que hubiese decidido hacerlo en Almuñecar, su pueblo, y estuviese todavía negociando su entrega a través de sus amistades o familiares. Así que la detención de sus enlaces (o “patriotas”, como les llamaban los guerrilleros), era cuestión de días. Sin ningún tipo de incidentes atravesaron el término de Huéscar.
Un día, al atardecer, los guerrilleros se suministraron de víveres en Castellote, vestidos de paisano y continuaron hasta el municipio de Valderrobres. Allí, hacia las dos de la mañana, pararon para fumar un cigarrillo, apoyados en los muros de un caserón derruido, cuando, a unos 40 metros vieron moverse unas sombras: eran guardias que se dirigían al caserón, charlando, y sin saber quienes estaban allí. Los fugitivos, conscientes del grave peligro que se cernía sobre ellos, y comunicándose entre señas, les cedieron el sitio, deslizándose sigilosamente, sin que los guardias se percataran de su presencia y ocupando su lugar en la tapia. Con toda lógica, y haciendo un alarde de autocontrol, prefirieron evitar el enfrentamiento para no correr mayores riesgos y evitar muertes inútiles. Pero los guardias nunca supieron lo cerca que estuvieron de los lazos corredizos, bien engrasados, de los guerrilleros.
Un tropiezo
Una vez pasado el peligro, se dirigieron a Calaceite, extremando las medidas de seguridad; así, si cruzaban caminos o carreteras durante el día, lo hacían a gatas, pegados al terreno. A veces contemplaban el paso de rebaños y oían las jotas que entonaban algunos pastores, así como una canción que pronto les atañería a ellos, “La Canción del Emigrante”, de Juanito Valderrama.
En Alcañiz compraron víveres y uno ellos tropezó de repente con un guardia civil que salía de un edificio grande, posiblemente un Cuartel. Ocurrió que el guardia estaba vuelto de espaldas a la acera, conversando alegremente con otro compañero que estaba dentro del edificio, cuando, de pronto, se despidió de su interlocutor y echó a andar, dándose de bruces con el guerrillero, cayendo casi ambos al suelo; el guardia, sin imaginar con quién tropezaba, se excusó y cada cual continuó su camino. El guardia que estaba en el interior se hechó a reir. Durante unos dias éste tropiezo fué motivo de bromas entre los huidos.
Ya en Zaragoza, pasaron por Maella y Caspe donde descansaron antes de atravesar el temido y caudaloso Ebro.
El temido Ebro
El río Ebro iba muy crecido, dos de los guerrilleros no sabían nadar; por otro lado, el cruce por los puentes era muy dificil, pues todos estaban vigilados, así que anduvieron por las riberas hasta que encontraron una barca; como remo emplearían una madera que encontraron. Acordaron realizar la travesía en dos turnos; en el primero, tres de ellos -los dos que no sabian nadar con "Fermín", que sí tenía experiencia- con todos los macutos, y los otros tres nadando junto al bote. Pero la fuerte corriente -los que no sabían nadar le gritaban a "Fermín" que adonde llegaba ese río, a lo que les contestaba entre el oleaje "A Tortosa"- impidió culminar con éxito la empresa. Tres de ellos perdieron el contacto con la barca y quedaron aislados, en la ribera Sur del río. Lo intentaron de nuevo pero volvieron a fracasar cuando ya apuntaba el amanecer, así que se ocultaron, pero, al poco decidieron actuar nuevamente aunque fuese de día, no podían perder el tiempo, sabían que el Ebro era la zona más controlada por la GC.
En calzoncillos ante el Ebro
Uno de ellos, en calzoncillos y con el hato de sus ropas totalmente empapadas, localizó a un campesino, obligándole a que le entregara las suyas, lo que no dejó de costar una buena discusión entre ellos, accediendo al final y siendo remunerado por ello. Ya con los nervios mas calmados, y habiéndole explicado su difícil situación, el paisano les informó que más abajo se estaba construyendo una casa y que los albañiles contaban con un barquero para atravesar el río con los materiales de construcción. El barquero, logicamente también se negaría a colaborar en un principio, alegando que para la travesía se precisaba el permiso de la Guardia Civil y que él no deseaba tener problemas con ellos; Los guerrilleros lo encañoraron con sus pistolas y finalmente, accedió, transportándoa los tres que faltaban hacia la otra orilla donde les esperaban sus compañeros.
Era precisamente en el intento de atravesar el Ebro, donde la Guardia Civil tenía más esperanza en capturarlos y, todavía, algunos manifiestan su perplejidad ante el hecho de que consiguieran pasarlo. Para retrasar los efectos de la posible denuncia del barquero, al que pagaron 1.000ptas por las molestias, volcaron la barca y dejaron que se la llevara la corriente. El paisano y barquero despues darían conocimiento a la GC, teniendo que abonarles las cantidades recibidas por los guerrilleros.
Una vez ganada la otra orilla, y bajo la luz solar, siguieron caminando en zig-zag y en diagonal, en la dirección del curso del rio, que quedaría cada vez más atrás, mientras veían sendas patrullas de guardias civiles buscándoles afanosamente a ambos lados del río. Sólo se detuvieron para descansar unas horas al atardecer.
Caminaron sin parar aquella noche y las siguientes, por los términos de Fayón y Mequinenza, atravesando sin dificultades el Segre y descansando, luego, dos días. La proximidad de la frontera, cada vez más cerca, les levantó la moral.
El cauce de Ebro, a su paso por Mequinenza
La Guardia Civil, a la espera en Barcelona
"Según me comentó el general Prieto, que en aquellos dias era capitán de la Guardia Civil, incluso las autoridades policiales granadinas, al comprobar que no se encontraban en la zona, enviaron a Barcelona al Capitán Rafael Caballero Ocaña, jefe de la Brigadilla de Información, para que vigilara a los familiares con los que seguramente entrarían en contacto, ya que el jefe del grupo, Perez Rubiño, tenía familia y a una antigua compañera sentimental en Barcelona.
Pero los guerrilleros, conscientes de que un plan preestablecido podría ser tambien previsto por la Guardia Civil, optaron por cambiar aleatorimente desviándose por otra ruta ...y acertaron. El capitán Caballero los estuvo esperando, junto con un ex-guerrillero colaborador de la Guardia Civil que conocia física y personalmente a los fugitivos, en Barcelona nada menos que hasta el 28 de noviembre de 1952." (José Aurelio Romero Navas)
El Dilema
El dilema que se les presentaba ahora era decidir si alcanzar la frontera por el Valle de Arán o por Huesca; finalmente decidieron que fuesen las circunstancias las que determinasen la dirección a seguir, pensando que así sus perseguidores no podrían prever un itinerario que ellos mismos desconocían. Abandonaron la provincia de Zaragoza para adentrarse por la de Lérida y, dos de ellos, entraron en la misma capital, comprando suministro en varias tiendas. Fue, hasta entonces, la única ocasión en que compraron bebidas alcohólicas, en concreto una botella de coñac.
Siguieron por los municipios de Balaguer y Albesa y volvieron a descansar de día, con el objetivo, ya decidido, de no aproximarse al Valle de Arán o a Andorra, sino de pasar los Pirineos a través de las cumbres mas altas que divisaban, pues creían que estarían menos vigiladas al ser mas escabrosas. La experiencia les demostraria que sólo contaban con parte de razón ya que, si bien estaban desguarnecidas y sin vigilancia, en su acceso, era casi inevitable tropezar con algún fortin de piedra, con aspilleras camufladas por medio de matojos secos. También había sabinas bastantes grandes, cuyas ramas ocultaban piedras amontonadas que parecían nidos de fortificación.
Atravesaron un rio, posiblemente afluente del Segre, adentrándose en la provincia de Huesca, por Estopiñán y Estadilla. Dos de ellos entraron en Barbastro, donde uno de los guerrilleros se puso muy nervioso al observar a muchos soldados, ya que se encontraron con que se trataba de una fuerte plaza militar; para tranquilizarlo, su compañero le invitó a tomar algo en una taberna, pero, cuando ya estaban sentados, aquel palideció de repente: había visto a un guardia civil asomado a la puerta, que les miró y que se marchó al momento, sin entrar siquiera. Sin embargo, en la calle todo estaba normal y es que, probablemente, el guardia estaría fuera de servicio y buscaría a algún compañero o amigo entre los clientes y, al no hallarlo, se marchó sin entrar.
Uno de los maquis entró en una confitería donde compró pasteles y algunas botellas de coñac y de “Licor 43”. Para que el dueño no sospechara, comentó que era para un bautizo en el que él era el padrino y tío de la criatura; seguidamente, abandonaron el pueblo.
El Pirineo
Aunque esta idea de comprar licores no fuese preconcebida, luego, mostraría su utilidad, cuando tuvieron que caminar sobre la nieve; de hecho, ya en Francia, les dirían que otros compañeros habían llegado con los miembros inferiores totalmente congelados.
Reemprendieron la marcha por los términos de Naval, Alquézar, Boltaña y Bielza; caminaban por la mitad de las laderas para esquivar cualquier sorpresa procedente de los nidos fortificados. Si se encontraban con niebla, caminaban de día y, cuando se disipaba, permanecían totalmente pegados al terreno y sin moverse. Fue entonces cuando observaron a un pastor con su rebaño de ovejas, cerca de una cueva habilitada como corral y de otra más pequeña. Al oscurecer, vieron que el pastor se dirigía hacia ellas, encerrando el ganado y encendiendo fuego en la otra, para prepararse la cena. Se dirigieron a cenar con él y durante la conversación, el pastor les explicó cómo podían alcanzar la frontera, pero ellos le expusieron que el mejor práctico del terreno sería él y, aunque estaba remiso a dejar allí su ganado, finalmente cedió, con la advertencia, además, de que si los conducía a una trampa, el primer tiro sería para él. Según el pastor, estaban en el Monte Perdido.
Iluminados por la luna, caminaron varias horas sin descanso, hasta el amanecer, ya sobre la nieve, envueltos en una intensa niebla, siempre subiendo y bajando montes, sorteando toda clase de roquedales. Cuando la niebla desapareció, uno de los guerrilleros, observando que tenían el sol del amanecer a la izquierda, le preguntó al pastor si iban bien y, al responder éste afirmativamente, le dieron una bofetada, pues sospechaban que en realidad los estaba llevando de nuevo hacia el sur, lejos de la frontera francesa. Tras beber un trago de coñac, rehicieron lo andado, ...y ya el pastor no volvió a equivocarse.
Alrededor de las once de la mañana, se dispusieron a caminar por un sendero de unos 40 centímetros de ancho excavado en la roca, que bordeaba la pared de un profundo abismo; todo ello, a lo largo de 30 metros y cubierto de nieve muy dura; pegado a la pared había un cable que servía para agarrarse, facilitándoles que pasaran de espaldas al precipicio, con sus morrales y armamento, luchando por sostenerse entre el frío glacial, el fuerte viento que los azotaba y el resbaladizo suelo de hielo.
La suerte volvió a sonreir a los 6 guerrilleros, máxime cuando no se tropezaron con ninguna vigilancia fronteriza, cosa muy extraña, pues según el pastor era éste el único acceso a Francia existente en aquella zona. Finalmente salieron de la zona de nieve,viendo un chalet que parecía deshabitado; a su alrededor se encontraban papeles que habían servido con probabilidad de envoltorios, así como forros de paquetes de cigarrillos, todos ellos escrito en francés. Este detalle les indicó que habían abandonado España, que ya estaban en Francia, por lo que ya dieron crédito a lo que les afirmaba el guía, quien manifestaba lo mismo; le dijeron que se marchara y cada unode los 6 guerrilleros le entregó 1.000 pesetas.
Posteriormente se entregaron con todas sus armas a unos agentes de la Gendarmerie francesa, que, sorprendidos, escucharon su odisea recorriendo España en aquellas condiciones. Les atendieron con todo respeto y corrección, les dieron de comer platos de comida caliente, que los guerrilleros españoles, agradecidos, insistieron en pagar.
Aunque habían alcanzado la libertad, el Régimen de Franco, del mismo modo que hizo con los guerrilleros que lograron escapar al exilio, procuró controlarlos en Francia: las cartas que enviaban a sus familiares o amigos residentes en España, eran interceptadas por la Guardia Civil y se procuraba detectar el lugar de residencia de los huidos. Sabemos, por las cartas que se encuentran en el archivo que la Guardia Civil tiene sobre el maquis que esto ocurrió, al menos, hasta bien entrada la década de los cincuenta.
Para finalizar repetiremos los nombres de los componentes del grupo: Manuel Pérez Rubiño (a) “Pablo el Motrilero”; Enrique Urbano Sánchez (a) “Fermín”; Miguel Salacedo Cecilia (a) “Gómez”; José Navas Navas (a) “José”; Ricardo Martín Castillo (a) “Viñas” y “Alejandro” y Francisco Martín Alonso (a) “Villena”. El primero de ellos se casó en Francia con una española refugiada y murió en un posible accidente en 1954; Enrique Urbano, fallecido en Nerja en 2002, pensaba que fue en un accidente de tráfico y en esto coincide algún guardia civil al que hemos entrevistado, ...pero en su tierra natal hay muchos que aseguran que el accidente fue provocado, pues alguien habia manipulado los frenos de su camión, y que desde Motril salieron hacia Francia quienes le asesinarían. Cuando Manuel Pérez Rubiño falleció, su esposa ya esta encinta de tres meses.
Los cuatro últimos se afincaron definitivamente en Francia, y sólo Enrique Urbano volvió a su tierra poco después del restablecimiento de la democracia (3).
En su evasión habían tenido fortuna y, sin lugar a dudas, la experiencia que habían acumulado anteriormente durante su actuación en la Sierra, les fue muy útil, pero la mayor parte de sus compañeros en la guerrilla de aquella zona corrieron una suerte distinta, ya que casi todos cayeron, perdiendo muchas veces la vida, en choques con la Guardia Civil, aplicaciones de la "Ley de Fugas" o ante pelotones de fusilamiento.
El milagro del "sordo"
Como anécdota final, nos contaba Enrique Urbano "Fermín" que uno de sus compañeros de aquella larga marcha, José Navas Navas "José", al parecer estaba un poco sordo, y por lo tanto desde su incorporación a la Agrupación, no hacía una de las cosas más fastidiosas de la vida de la Guerrilla, ...las guardias.
A cambio, le nombraron cocinero. Lo que no se explicaba nuestro amigo Enrique es que, apenas llegó "José" a pisar tierra francesa, de repente se le curó la sordera, ...y oía perfectamente.
(dedicado a aquellos heroes que dieron su vida por la libertad y que algunos se empeñan en mantenerlos en el olvido)                                                                                   

5 comentarios:

Piedra dijo...

Es difícil encontrar historias como esta, parece que hay interés en que no se conozcan... y más ahora que están tan próximas a volverse a repetir.
Los libros de texto seguirán narrando las "hazañas" de todos esos (héroes) asesinos de masas que lograron con su barbarie llevarnos a donde estamos: la civilización moderna.

jotake dijo...

si piedra precisamente ayer estuve en un coloquio que hizo francisco martinez lopez "quico" que estuvo en la resistencia en el bierzo y dijo lo mismo que tu, lo admirable de estos valientes es el valor y la firmeza de poder aguantar tanta perreria por parte de las fuerzas represoras y lo odioso es que ni siquiera el psoe les haya dado el reconocimiento que tanto se merecen,tienen mas reconocimiento fuera de españa que aqui, pero claro ¿que se puede esperar de los gobernantes de este pais? no podemos pedir peras al olmo un saludo

Jesús Guzmán dijo...

Que la memoria de estos auténticos héroes no se pierda, porque fueron los verdaderos artífices de que hoy podamos tener algo de libertad, eran pocos pero valientes como lobos, asesinados por viles y cobardes fuerzas del orden fascista que quebrantaron su juramento hacía la legalidad de la República, así como de la tradición de un pueblo atemorizado, vuestra sangre roja y fuerte fluye por los corazones de las personas que aman la LIBERTAD

JAVIER LOPEZ BERNAD dijo...

He leído la apasionante historia de estos valientes guerrilleros; la verdad es que conocía la historia y en base a ella estoy elaborando una ruta en BTT rememorando el recorrido, para luego hacerlo junto con mis amigos.

Me gustaría contactar con el autor, no sé si leeras este comentario, si es así te agradecería lo hagas a través de mi e-mail: jlopezbe2002@yahoo.es tengo una idea sobre esta aventura y me gustaría contar con tu colaboración.

Un saludo

JAVIER LOPEZ

Salvador Cortés dijo...

Una verdadera hazaňa. Como
siempre, la realidad supera a la ficción. Gracias